El cansancio acumulado.
Pensar en tus estudiantes incluso fuera del aula.
Querer hacerlo bien… todo el tiempo.
Y eso también pesa.
Y no tiene que ver con tu vocación…
tiene que ver con que eres humano/a.
Quizás necesitas parar un momento.
Bajar el ritmo.
Para que enseñar vuelva a sentirse más liviano 💛
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